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PROBIÓTICOS EN NUTRICIÓN ANIMAL
PROBIÓTICOS
EN NUTRICIÓN ANIMAL

1. INTRODUCCIÓN
2.
IMPORTANCIA
DE LA REGULACION DE LA FLORA INTESTINAL MEDIANTE EL EMPLEO DE
ADITIVOS BIOLOGICOS
3.
FUNCIONES Y EQUILIBRIO DE LA FLORA INTESTINAL
4.
EL DESEQUILIBRIO MICROBIANO INTESTINAL
5.
ADITIVOS BIOLOGICOS Y CARACTERISTICAS EXIGIBLES
1.
INTRODUCCIÓN
El
conocimiento de los efectos benéficos de algunas de las bacterias de la flora
intestinal se inicia a principios de siglo con los trabajos de Metchnikoff.
Desde entonces, y a lo largo de estos casi 100 años de estudio, autores muy
diversos se han esforzado en conocer las distintas funciones de los
microorganismos que pueblan el tracto digestivo. A pesar de ello, algunas de
sus acciones no están bien precisadas. Por otra parte, una vez comprobado que
algunas bacterias intestinales, adicionadas al pienso o al agua de bebida,
determinaban una respuesta favorable en producción animal, se intentó
enmarcarlas en un grupo específico. Sin embargo, la propia heterogeneidad de
los microorganismos experimentados no facilitó este propósito. De igual
forma, no se ha resuelto una denominación técnica específica que permitiera
su diferenciación de otros aditivos o sustancias no biológicas, considerados
con efectos estimulantes de la producción animal. Así, en 1974, surgió el término
probiótico, en oposición al de antibiótico. La idea, que en su etimología
parecía adecuada, no era, sin embargo, totalmente correcta. Probióticos son
todas las sustancias de carácter nutritivo, por ejemplo, y no sólo
determinados microorganismos. Incluso los antibióticos gozan de esa
duplicidad antagónica de acción probiótica y antibiótica, según la
especie animal. El concepto de aditivo biológico no parece tampoco reflejar
con exactitud cuanto de específico y diferencial tiene este grupo de
microorganismos, cuyos efectos enzimáticos son muy distintos de los que
corresponden a su acción antagónica microbiana.
2.
IMPORTANCIA DE LA REGULACION DE LA FLORA INTESTINAL MEDIANTE EL EMPLEO DE
ADITIVOS BIOLOGICOS
Hasta el momento de
nacer, el aparato digestivo del feto (mamíferos) o del embrión (aves) es estéril.
La colonización microbiana, sin embargo, es extremadamente precoz y rápida
alcanzando cifras próximas a los 1010 microorganismos por gramo de heces a
partir de las 48 horas del nacimiento. Un 20% de esta biomasa microbiana
permanece sin identificar, y aun cuando las bacterias están representadas
fundamentalmente por enterobacterias y anaerobios (facultativos y estrictos)
las variaciones entre las especies animales son muy amplias. Así, por
ejemplo, el intestino de los gazapos carece de lactobacilos en las primeras
semanas de edad.
En todo caso,
cualquiera que sea el animal, la luz intestinal va a colonizarse por la flora
ambiental y la de la propia madre. Antes de los 7 días de vida se puede
considerar que la colonización y el estándar microbiano intestinal quedan
plenamente establecidos y diferenciados.
3.
FUNCIONES Y EQUILIBRIO DE LA FLORA INTESTINAL
La mayor parte de
los autores aceptan que la flora intestinal influye directa e indirectamente
en el estado de salud del hombre y los animales a través de las siguientes
funciones:
- Producción de
vitaminas y ácidos grasos de cadena corta
- Degradación de
sustancias alimenticias no digeridas
- Integridad del
epitelio intestinal
- Estimulo de la
respuesta inmunitaria
- Protección
frente a microorganismos enteropatógenos
La estabilidad de la
flora microbiana intestinal es imprescindible para que estas funciones puedan
desarrollarse. Y, sin embargo, el tracto digestivo no es un sistema biológico
cerrado. Diariamente, con el alimento se vehículan y afluyen a la luz
gastrointestinal gérmenes y sustancias diversas no habituales, que resultan
normalmente inofensivos debido a los múltiples mecanismos de defensa que las
bacterias ponen en juego.
4.
EL DESEQUILIBRIO MICROBIANO INTESTINAL
En determinados
momentos de la vida del animal factores exógenos diversos (cambios de
alimentación, infecciones y parasitismos, tratamientos con antibióticos
etc.) provocan la ruptura del equilibrio intestinal y todo el sistema
digestivo se ve afectado en mayor o menor grado. El primer síntoma de esta
ruptura es la diarrea, expresión de la debilidad de las defensas intestinales
que posibilita a los gérmenes patógenos implantarse, adherirse y proliferar
en las células epiteliales del intestino. La diarrea no sólo supone un déficit
en la absorción del agua sino también de numerosas sustancias nutritivas. De
la gravedad de la deshidratación y del desequilibrio electrolítico
consiguiente dependerá, incluso, la vida del animal. Junto a estas
alteraciones en el "estado hídrico", y una vez provocado el cambio
cuanti-cualitivo bacteriano intestinal, nuevos agentes infecciosos pueden
asentar en otros tejidos del organismo.
Supuesto que los
factores determinantes de la ruptura del equilibrio de la flora intestinal son
múltiples, y la prevención de este desequilibrio en producción animal
adquiere un gran significado económico, es fácil comprender las razones por
las cuales han sido numerosas las investigaciones dirigidas a la obtención de
productos químicos o biológicos, capaces de evitar o prevenir las
alteraciones en el ecosistema digestivo. Fruto de estas investigaciones ha
sido el descubrimiento de microorganismos específicos que, administrados
regularmente, son capaces de mantener la normalidad de la flora intestinal de
los animales.
5.
ADITIVOS BIOLOGICOS Y CARACTERISTICAS EXIGIBLES
Durante
algunos años, se ha venido recomendando que los microorganismos susceptibles
de emplearse como aditivos fueran especies o cepas vivas de microorganismos
capaces de adherirse a las células epiteliales y multiplicarse seguidamente.
Sin embargo, las cepas de otras bacterias, como el Bacillus cereus,
a pesar de no adherirse al epitelio intestinal se ha mostrado plenamente
eficaces como bio-reguladores. Su acción, por tanto, no depende de su
capacidad de adherencia, sino de su capacidad de colonización.
Esta
distinta capacidad de adherencia de los gérmenes utilizables como
bio-aditivos nos lleva a comprender que su administración a los animales varíe
de unos microorganismos a otros. Así, aquellos que se adhieren a las células
epiteliales pueden administrarse a intervalos de 3-4 días. Aquellos otros que
no se adhieren, han de administrarse de forma continuada, como ocurre, por
ejemplo, con las levaduras: no son huéspedes habituales de la flora
microbiana digestiva de los monogástricos y así el Saccharomyces
cerevisiae circula a lo largo de todo el tracto digestivo bajo una
forma viva y activa sin adherirse a las paredes del tracto digestivo.
El metabolismo de la
levadura situada en condiciones anaerobias (sin oxígeno), aprovecha al animal
y a su flora poniendo a su disposición enzimas, vitamina B, aminoácidos,
minerales, iones metálicos y otros cofactores importantes.
A modo de resumen
puede decirse que estos productos biológicos han de reunir las siguientes
características:
- Alta concentración
de microorganismos viables.
- Estabilidad en
condiciones ambientales normales por un período no inferior a 30 días.
- Capacidad de las
cepas para colonizar el tracto digestivo.
- Influir de modo
favorable sobre la flora intestinal y el estado de salud de los animales
(efecto sanitario).
- Mejorar los índices
de producción (efecto zootécnico).

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