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1.
INTRODUCCÍON
Las grasas protegidas son un medio para incrementar el consumo diario
de grasas por parte del rumiante. El rumen puede tolerar el incremento
de los índices de grasas saturadas si se administran con frecuencia
a lo largo del día, siendo la cantidad normal de hasta unos 650 g. Las
grasas protegidas permanecen inertes en el rumen y, sin embargo, son
totalmente digeribles en el tracto inferior y se pueden emplear para
cubrir el espacio existente entre los 650 g antes mencionados y el índice
óptimo equivalente a un 16-20% del consumo total diario de energía.
Tiene que conformarse con el proceso digestivo antes mencionado para
que su empleo sea eficaz.
La forma original
de grasas protegidas fueron semillas enteras tales como: soja, girasol
o semilla de algodón. Las grasas no saturadas y las de cadena corta
(ej.: aceites láuricos) suelen ser muy activas en el rumen aunque pueden
administrarse con éxito en grandes cantidades cuando son semillas enteras
o se administran en cantidades muy pequeñas durante el día. Las semillas
de algodón pueden aportar, con toda seguridad, hasta un 15 % de la dieta
completa de un rumiante. Al procesarse dichas semillas pueden liberar
aceite y hacer que los ingredientes sean menos adecuados, pero en la
actualidad se dispone de productos de soja de grasa completa extruida
por la acción del calor y se están empleando en dietas para vacas lecheras.
No obstante, el valor de alimentación de las grasas de cadena corta
para el rumiante que lacta aún esá sujeto a discusión.
La tecnología
ha imitado el principio de la semilla entera poniendo en cápsulas la
grasa con un recubrimiento protéico que, a su vez, se ha protegido contra
la deshidratación en el rumen por medio de un tratamiento con formaldehído.
Esto funciona bien en mezclas sueltas pero las cápsulas se rompan a
menudo durante la liberación de grasas del compuesto. Los procedimientos
también resultaban caros, a menudo dependiendo de tecnología de secado
por pulverizador. No obstante, actualmente existen productos basados
en esta tecnología y son empleados con éxito en piensos compuestos para
vacas lecheras y terneros.
2.
GRASAS ENDURECIDAS HIDROGENADAS
Las características físicas y biológicas de los ácidos grasos saturados
en el rumen (alto punto de fusión, baja inhibición microbiana) han sido
el punto de partida para la comercialización de productos a base de
grasas endurecidas o hidrogenadas (alto porcentaje de ácidos palmítico
y esteárico). Aunque los resultados obtenidos con este tipo de grasa
han sido positivos en cuanto la producción láctea y porcentaje de grasa
de la leche, su nivel de inclusión en la ración ha de mantenerse bajo
debido a su pobre poder de granulación y a la digestibilidad pobre de
la grasa cuando se administra en mezclas sueltas.
3.
SALES CÁLCICAS DE ÁCIDOS GRASOS
Este tipo de
grasa, en la que se produce una saponificación con calcio de los ácidos
grasos, fue ensayado experimentalmente en 1.982 por investigadores americanos
en la Universidad de Ohio. Considerando como el representante de una
"nueva generación de grasas protegidas", este producto es
en realidad una grasa "inerte" a nivel de rumen en donde no
afecta la fermentación, siendo a continuación muy bien digerido en cuajar.
Además, posee las ventajas adicionales de tener un alto grado de palatabiliadad,
unas buenas características de fluidez con los restantes componentes
del pienso gracias a su presentación en forma de granos de fino tamaño
y de comportarse como un aglomerante, lo que facilita la producción
de gránulos de excelente dureza.
Los jabones cálcicos
de ácidos grasos de aceite de palma son una fuente totalmente fiable
de grasa protegida en la fabricación de raciones para rumiantes. Son
una combinación de ácidos grasos y calcio que se encuentran unidos entre
sí mediante enlace químico para formar una sal :
A diferencia
de las grasas, oleínas (triglicéridos, ácidos grasos libres) los jabones
cálcicos no interfieren en el metabolismo del rumen. El jabon calcico
de ácidos grasos es insoluble en el rumen y resiste el ataque microbiano,
no recubre la fibra en el rumen ni inhibe la acción de los microorganismos
del rumen. Tampoco reduce la digestión de la fibra.
La sal cálcica
de ácidos grasos se disocia en el medio ácido del cuajar (abomaso).
Una vez hidrolizados, los ácidos grasos y el calcio pasan el forma libre
al duodeno en donde se realiza su digestión y absorción. El coeficiente
de digestibilidad de lo ácidos grasos de los jabones cálcicos de aceite
de palma son del 93-96%.
La evaluación
económica de estas grasas no debe depender de su concentración energética,
como se realiza rutinariamente en la mayoría de los programas de formulación
de coste mínimo. En la ecuación económica de su evaluación hay que incluir
la reducción de costes de la ración total debido a la mejora en la eficiencia
de su utilización para la producción de leche, la eficiencia reproductiva
y estado sanitario.
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