PORTADABUSCADOREMPRESASBovino Porcino Ovino Avicultura Caprino Conejo Huevos
 

LAS "VACAS LOCAS"

 

(Informe sobre la crisis planteada por la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) que afecta al ganado británico)

 

 

1. INTRODUCCIÓN

2. RESUMEN

3. INFORME

3.1 Los hechos

3.2 Declaraciones públicas de los Científicos.

4. EL ESTADO DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

4.1 La Enfermedad

4.2 Los Antecedentes.

4.3 El Debate Científico

5 EL MODELO DE PRODUCCIÓN CÁRNICA

5.1 Un Sistema en Cuestión

5.2 El Factor Económico 

6. DISTINTAS POSTURAS

6.1 Partidarios de Levantar el Embargo.

6.2 Los partidarios de Continuar con el Embargo

7. EL ANÁLISIS

8. ALGUNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS DE INTERES

Enviar a un amigo
Tu NOMBRE
El E-MAIL de su amigo
¿Algún comentario?

6. LAS DISTINTAS POSTURAS

  
1 Partidarios de levantar el embargo
 
Ésta es la posición que defiende el Reino Unido, apoyado por Estados Unidos y también por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El argumento básico es que no existe confirmación científica de la trasmisión de la EEB al ser humano y, en consecuencia, no puede considerarse establecido científicamente que los nuevos casos de Creutzfeldt Jakob que afectaron a una docena de jóvenes británicos se deban a un contagio por ingesta de carne de reses afectadas.
Esta posición considera dos aspectos fundamentales del problema. En primer lugar, la magnitud del coste económico que supondría un Plan de Erradicación de la enfermedad (decenas de miles de millones de dólares). En segundo lugar, el escaso número de afectados contabilizados oficialmente en el momento de tomarse una decisión de tanto impacto económico y social como el embargo. En este sentido, el impacto económico de la medida la descalificaría en función de la insuficiencia de conocimiento científico y del escaso número de afectados.

 
Esta posición argumenta, básicamente, de forma coherente con el tratamiento que las sociedades desarrolladas dan a los riesgos inherentes a los avances tecnoindustriales. Ninguna innovación supone un riesgo cero. Todas las expectativas del mercado, además, están comprometidas con este modelo consensuado de aceptación de riesgos estadísticamente residuales.

 
En el caso de la alimentación, la actual emergencia de un creciente mercado de productos obtenidos a partir de la ingeniería genética implica de lleno este modelo, cuyo paradigma inicial fueron las centrales nucleares, pero que hoy se aplica, formalizado y planificado, a la implementación de medidas preventivas para una gran cantidad de procesos industriales que involucran riesgos de accidentes mayores y sanitarios de todo tipo.

 
En este contexto socioeconómico se impone, como es evidente, un referente superior que permita dirimir la cuestión de cuánto riesgo está dispuesta a asumir la sociedad. Y ese referente implícito, igualmente consensuado, es el saber científico y especializado.

 
Al no existir riesgo cero, el riesgo debe ser definido, cuantificado, antes de ser descartado o asumido socialmente. Disparar la alarma con cordones sanitarios antes de conocer la dimensión del riesgo, sobre la base de una decena de casos, equivale, desde la perspectiva angloamericana, a disparar bajo la línea de flotación de todo el aparato productivo.
El Reino Unido ha ofrecido saldar la crisis con el sacrificio de unas 40.000 cabezas de ganado enfermo, a un coste de 16.000 millones de pesetas. Posteriormente, esta cifra fue ampliada, al menos como declaración de disposición a considerar el escenario, a otras 130.000 reses.

 
Pero el Reino Unido no percibe este sacrificio de parte de su cabaña como un imperativo sanitario, sino como el precio político que debe pagar por la deliberada activación de la alarma social por parte de los aparatos competidores de sus socios europeos.

 
Esto explica la voluntad política británica de mantener en secreto las investigaciones de sus expertos, hasta estar en condiciones de conocer la magnitud del riesgo sanitario. Pero el hecho mismo de que, finalmente, se impusiera en el seno del gobierno británico la opinión que defendía un primer reconocimiento de la existencia de una posibilidad de contagio de la EEB a las personas, disparó las declaraciones de los expertos europeos y abrió la puerta al embargo decretado el 3 de abril, diez días después del reconocimiento británico.

 
La evolución posterior de la crisis, por la firme oposición europea a suavizar la medida y modularla conforme a los datos que se iban teniendo, irritó a los británicos, dio alas a la corriente euroescéptica y hasta se ha especulado con que permita a John Major llamar a elecciones anticipadas coincidiendo con el clima patriótico que podría acabar generalizándose como efecto del enfrentamiento.
 
2 Los partidarios de continuar con el embargo
 
Inicialmente, los partidarios del embargo fueron todos los socios no británicos de la UE, motivados por la inquietante posibilidad de que la rápida extensión de la EEB en la cabaña británica, se extendiera también a las cabañas europeas libres de la epidemia, como consecuencia de las importaciones de vacunos afectados y, también, por la posibilidad de generar un problema mayor de salud pública a escala europea.

 
Esta posición estima que, en función de la gravedad de la EEB y de la enfermedad de Creutzfeldt Jakob, debe aplicarse una medida de prevención radical, mientras se intensifica la investigación y se obliga al Reino Unido a seguir un Plan de Control y Erradicación de la enfermedad que sanee toda su cabaña, antes de levantar el embargo totalmente.
Según las estimaciones de los expertos del Comité Veterinario Permanente de la UE, esta erradicación completa de la EEB en los vacunos británicos podría conseguirse hacia el año 2002, siempre que se actúe decididamente aislando a todos los rebaños afectados y procediendo al sacrificio de los mismos.

 
Desde el punto de vista científico, los expertos que apoyan esta medida entienden que la relación causal entre la enfermedad de las "vacas locas" y los nuevos casos de Creutzfeldt Jakob está suficientemente clara a la luz de los datos que se poseen, aunque todavía no sea posible establecer los mecanismos de contagio horizontal, vertical e interespecífico, ni el índice de riesgo.

 
Otro argumento de peso es la posibilidad de que la epidemia se dispare en el futuro como consecuencia de la trasmisión hereditaria (contagio vertical) produciendo cientos de miles de casos futuros al cabo de dos generaciones.
En el Consejo de ministros del 15 de mayo esta posición tuvo importantes fisuras (Dinamarca fue uno de los países más proclives a las tesis británicas), aunque no pudo plasmarse en una decisión política por la resistencia de los científicos, si bien también entre estos expertos se ha debilitado sensiblemente el respaldo a la prolongación del embargo y se ha aceptado, en principio, respaldar una suavización de la medida en función de una postura británica más favorable a establecer un programa de control sanitario y erradicación de la enfermedad.

 
En apoyo de esta tesis puede citarse la opinión experta de Martin A. Nowak, especialista en Biología Matemática del Instituto de Zoología de Oxford, que entiende que un sacrificio que se limitara a las reses mayores de 10 años no evitaría ni un solo caso de EEB en el futuro.

 
Es una posición cuyo principal aval es la prudencia sanitaria y económica. En relación a la primera, porque la preservación y salvaguardia de la salud pública es un imperativo que, de descuidarse o de equivocarse con una infravaloración del riesgo epidemiológico, puede suponer una crisis mucho mayor que la que se desea evitar y de carácter global: cuestionaría la responsabilidad política de todos los gobiernos europeos ante la opinión pública. En relación a la segunda, porque una extensión del contagio multiplicaría exponencialmente el coste final y supondría una catástrofe para todos los países de la UE.

  
© Copyright Instituto de Estudios de Consumo. Permitida la reproducción total o parcial citando explícitamente la fuente (CONSUMO ACTUAL).

 

 

    



[portada] [contacto] [incluir empresa] [publicidad]

© Copyright infocarne.com